Confianza desconfiada

Siempre he sido confiada.
A lo mejor se me ha pasado la mano.
Demasiado Confiada.
Cuando conozco a alguien, en un par de horas de conversación puede pasar a ser mi mejor amigo, mi confidente, mi consejero. Después de abrir mi corazón frente a extraños, me arrepiento de haberme mostrado tal como soy, sin ningún adeherente que proteja mi verdadero yo.
Siempre he pensado que soy así. Soy así. Tal como me veo.
Todos los que me conocen bien, saben perfectamente todo lo que me gusta y lo que me molesta. Saben todo de mi.
Y siempre caigo en el error de pensar que todos los demás también son tal como se ven. Y al verlos parecidos a mí, pienso que seguramente actúan parecido a mí.
Ja. Niña.
Y después de eso, vienen las desilusiones, claro.
Por eso hoy quiero estamparme en la frente que lo que se ve, puede no ser así. Demasiado confiada tal vez. Y por culpa de mi confianza desconfiada seré una más del montón con mascara protectora.
(Eso sí, mi blog mantendrá su línea editorial, como ya dije alguna vez, tiene un valor terapeutico)


1 Comments:
At 6:10 p. m.,
c. said…
celes... segunda visita, a ver si ahora me vas a ver, niña... yo soy diametralmente opuesta, siempre desconfiada y siempre sorprendida por las confesiones de la gente... no sé qué es mejor, supongo que confiar, así que siga no más, total los porrazos vienen igual,
pd. estuve en Temuco el fin de semana, saludos de la Vale
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