cosas...

tu corazón está donde está tu tesoro. Y es necesario que encuentres tu tesoro para que todo pueda tener sentido.

domingo, abril 23, 2006

Repito una y otra vez

Soy chiquitita,
como un granito de ají
pero tengo el corazón grande,
para quererte a ti.

Repito una y otra vez. La gracia de la niña. Mírenla, mírenla que va a recitar. Siéntense alrededor de ella. Qué tierna. Qué linda con sus cachetitos rosaditos. Ya shhh, shhh, que va a empezar.
Tan pequeña. Todos esos adultos mirándome. Y empezó la función. Todas las veces es lo mismo. Me encanta ser el centro de atención. La rutina no es difícil. De hecho es muy fácil. Repito una y otra vez. Va a ser artista, eso te lo doy firmado oye...
Si, claro. Mírenme.
Repito una y otra vez.

Soy chiquitita,
como un granito de ají
pero tengo el corazón grande,
para quererte a ti.


Para quererte a ti. Y a ti. Y a ti, también. Pero al que más quiero, lejos, es a ti. Soy chiquitita, pero puedo querer mucho. Recuérdenlo, tengo el corazón grande... Repito una y otra vez...

sábado, abril 22, 2006

Lakposhtha hâm parvaz mikonand


Llevo casi 1 hora sin decir nada. Estoy choqueada, tengo pena y angustia. ¿Cómo puede ser posible tanta crueldad? ¿Cómo puede ser posible que uno no pueda hacer nada? ¿Cómo puede ser posible que una película sea mi cable a tierra?.
Hoy fui al cine. Las tortugas también vuelan, se llamaba la película. No la había escuchado antes. Ni me imaginaba a lo que iba. El nombre de Irák en el afiche algo me contextualizó, pero no lo suficiente. Tal vez porque yo no sabía suficiente.
Los protagonistas eran un grupo de niños entre 8 y 12 años aprox., pero entre 8 y 12 años de niños de guerra, que no es lo mismo que los niños entre 8 y 12 años que conocemos la mayoría de nosotros. Ahora supe que esos niños no eran actores, eran verdaderos hijos de la guerra...
Cuando terminó, la sala llena quedó vacía rápidamente inundada en un silencio angustiante, casi todos con una mirada brillante y una respiración fuerte y profunda. Como aguantando el dolor. Como aguantando las ganas de llorar.
Es una película que da como para seguir viéndola harto rato más, en la mente, claro. Tal vez no me dejará dormir tranquila. Tal vez puede que siga sacándome alguna lágrima más.
En fin...
Esperemos que los horrores de las guerras no sigan pasando...
Esperemos que los niños, sean igual de niños en todas partes...

martes, abril 18, 2006

Para vivir 100 años...

domingo, abril 02, 2006

El fútbol y yo

Mi problema. Mi tema de discusión. Mi competencia. Mi mejor enemigo. El Fútbol. Siempre me he preguntado por qué los hombres TIENEN que ver las noticias deportivas de TODOS los canales. Los mismos goles. Los mismos resultados. Las mismas patadas. Tres o cuatro veces en menos de una hora. Y es que para los hombres el fútbol es algo inexplicable. Una pasión de multitudes. Un sentimiento que no van a cambiar por nada. Ojo, POR NADA. Esta sensación varía de un especimen a otro, pero en general es así.
Hincha de un equipo en cada país. Miles de nombres y biografías completas de jugadores de todo el mundo. El recuerdo de cada jugada tal cual como fue. Aunque pasen años, pueden seguir recordando aquel gol de 1962.
R. es de la Unión Española desde antes de abrir los ojos por primera vez. Su apoyo es incondicional. (Y mi apoyo a R. también). Miles de partidos. Llueve, truene o haya 34 grados. Ahí estamos. Muchos ole con eee. Abrazos y saltos. Mucho maní confitado en el estadio.
(Se han dado cuenta de que depende dónde estés, lo que comes? Estadio, maní confitado o tostado. Playa, palmera o barquillo. Cine, cabritas. Feria artesanal de playa, algodón de azúcar, etc…curioso, ahh?)
Una final inolvidable del campeonato en Coquimbo. Un clasico argentino en Buenos Aires. Y ahora vengo llegando del Estadio Municipal de la Florida. Ahí se jugó el clásico de colonias: Unión vs. Audax Italiano. Pero no se asombren tanto, mi amor al fútbol queda ahí no más. Unión, River Plate y Real Madrid, son los únicos partidos que acepto, y gusto, ver.
Hoy jugué un partido de futbolito mixto. Soy pésima. Aunque igual metí un gol. El primero. Y después me perdí miles. En fin…El fútbol no fue amor a primera vista. Un amor gradual, que últimamente se ha convertido en mi mejor enemigo...