cosas...

tu corazón está donde está tu tesoro. Y es necesario que encuentres tu tesoro para que todo pueda tener sentido.

domingo, diciembre 25, 2005

Presente, Pasado y Futuro...


Creo que de los tiempos verbales el que menos me gusta es el presente.
Y entre el pasado y el futuro no tengo solucionada la preferencia.
Y es que me encanta recordar, de hecho me paso muchos minutos al día recordando cada minuto, cada detalle de un buen momento. Qué me dijo, qué dije yo, qué hacían los demás en ese minuto, fue como yo pensaba que pasaría, o tal vez nunca pensé que eso pasaría, me sorprendí. Y con risas solitarias o llantos en silencio hago mi reconstrucción interna de los hechos. Alguien dijo una vez "recordar es revivir...revivir es vivir de nuevo... y todos queremos vivir más", y al paso que yo voy de seguro llego a los 100.
Otros varios minutos al día los gasto planeando cosas, tal vez, es más apropiado decir que los gasto soñando... qué pasaría si hago esto, me encantaría que todo fuera así, o simplemente esperando... Gastando ansiosamente el tiempo en esperar que pasen las cosas.
Por eso tal vez lo que menos me gusta es el presente...tantos minutos gastados pensando cómo serían las cosas, y ya son. Tal vez fueron cómo yo esperaba. Tal vez no. También el hecho de haber predecido cómo serían ciertas cosas, y por ende, haber meditado y acordado conmigo misma cómo reaccionar a tal situación y en el momento preciso no hacerlo, me carga. Saber que es el momento de actuar y no hacerlo. O hacerlo de otra forma, traicionando a mi yo interno. Eso me carga del presente. Pero lo peor es que ya pasó.
Y ahí comienza de nuevo el círculo, recordando lo que pasó, pensando en lo que viene y viviendo el ahora...

jueves, diciembre 22, 2005

A falta de plata, Reñaca


Parece que sólo los primeros días de vacaciones son los con tiempo de sobra...ya se puso buena la cosa...aunque tener tiempo para uno mismo no está nada de mal, no me soporto más de dos días sola conmigo misma conversando sobre todo lo que ocurrió este año, en terminos generales: un MUY BUEN año.
Descubrimientos. Nuevas aventuras.
Caídas. Gracias a Dios, levantadas también.
Cariño. Y mucho amor.
Ayer llegué de Reñaca. Tuvo buena la cosa. Me fui con amigos de la u.
Fueron días inseparables. Nos hicimos más amigos.
Ahora hay nuevas anécdotas, sobrenombres y PORTADAS para El Gran Libro.
Viene Navidad. Me gusta la Navidad. Momentos de compartir con mi familia en nuestro Pirque familiar.
El lunes parto de nuevo a Reñaca. Esta vez, puras mujeres. El TOUR REÑACA 05-06 del octeto irreverente. Va a estar bueno también.
...Y en esto va a consistir mi verano. Idas y venidas de Reñaca, que no está nada de mal.
A falta de plata, Reñaca.

lunes, diciembre 12, 2005

Confianza desconfiada


Siempre he sido confiada.
A lo mejor se me ha pasado la mano.
Demasiado Confiada.
Cuando conozco a alguien, en un par de horas de conversación puede pasar a ser mi mejor amigo, mi confidente, mi consejero. Después de abrir mi corazón frente a extraños, me arrepiento de haberme mostrado tal como soy, sin ningún adeherente que proteja mi verdadero yo.
Siempre he pensado que soy así. Soy así. Tal como me veo.
Todos los que me conocen bien, saben perfectamente todo lo que me gusta y lo que me molesta. Saben todo de mi.
Y siempre caigo en el error de pensar que todos los demás también son tal como se ven. Y al verlos parecidos a mí, pienso que seguramente actúan parecido a mí.
Ja. Niña.
Y después de eso, vienen las desilusiones, claro.
Por eso hoy quiero estamparme en la frente que lo que se ve, puede no ser así. Demasiado confiada tal vez. Y por culpa de mi confianza desconfiada seré una más del montón con mascara protectora.
(Eso sí, mi blog mantendrá su línea editorial, como ya dije alguna vez, tiene un valor terapeutico)

martes, diciembre 06, 2005

Los dos


Yo hablo. Él escucha.
Yo películas románticas. Él fútbol.
Yo dulce. Él salado.
Yo pisco sour. Él piscola.
Yo rápido. Él lento.
Yo duermo. Él se desvela.
Yo me enojo. Él se enoja.
Yo me río. Él se ríe.
Yo lloro. Él está ahí.
Yo tengo frío. Él me abraza.
Yo lo miro. Él sabe lo que quiero.
Yo sueño con él. Él sueña conmigo.


Feliz 4 años y medio mi amor!!
Te quiero infinito!!

lunes, diciembre 05, 2005

Estudio!! Estudio!! Estudio!!


Generalemente no estudio tanto. Pero hoy tuvo que ser la excepción. Mañana tengo examen de ética periodística. Oral. Reprobatorio. 40%.
Ahora estoy como en mi quinto break. Cada una hora o un poco más tengo q parar. Si no paro me duermo.
Ahora me siento como Jaime Palillo, como dice la tere, "me hierve la cabeza!!!". Y de sólo pensar que todavía me queda la mitad, me hierve aún más.
Pero en fin, hay algunos que pasan de largo, sin dormir, estudiando. Yo no puedo. Ni con mil tazas de café. Y admiro a los que lo logran.
En fin.... la vida del estudiante...
seguiré estudiando

sábado, diciembre 03, 2005

El Gran Pez


Acabo de ver El Gran Pez. Por segunda vez. Y por segunda vez también me pasó algo extraño con esta película.
Yo no sé mucho de cine. Pero voy a intentar explicar:
Un hombre querido por todos, siempre tiene una historia a mano que parece ser de una dimensión paralela a la nuestra. Toda su vida contada en estas historias fantásticas, irreales, nos llevan a un estado de confusión de la realidad.
Las mismas historias, protagonizadas por personajes y escenarios de cuentos infantiles, me hicieron volver a mi infancia. A las historias que mi papá me contaba de chica, y que ahora recuerdo con nostaligia.
Me sentí dentro de la película. Yo era el hijo, lleno de dudas. Las historias que el padre le contó desde niño, lo confundieron, y lo llevaron a no creerle nada. A desconocerlo. A alejarse de él. Pero finalmente, a formar parte de esas historias. En el último minuto de vida del padre, este le pide que le cuente como iba a ser su muerte. El hijo cuenta una historia hermosa, una muerte preciosa, rodeado de todos los personajes de sus historias, y de la persona que más amó en la vida. Al terminar el relato, el padre muere. Muere feliz. El hijo está tranquilo.
Me acuerdo de las historias que mi papá y mi mamá me contaban cuando era chica. Historias que tal vez a ellos se las contaron sus papás cuando eran niños. Historias que en la mente de un niño pasan a ser reales. Muchas veces viajé sobre una nube...viendo todo desde arriba...muchas veces corrí por bosques mágicos y hablé con duendes verdes...era todo tan real. Historias fantásticas que yo creí. Y que, de cierto modo, me gustaría seguir creyendo.
Un hombre que de tanto contar historias, pasó a ser protagonista de una de ellas.
Qué miedo. Y qué envidia.