Los cuatro

Vengo llegando de unos días en Buzios con mi family. Mi papá quizo que viajaramos los 4 a modo de despedida para mi. Ya decidieron que no me van a ir a visitar a Madrid. Ninguno de los dos. Mi hermano tal vez vaya. Ojalá.
En mi familia, por lo general, somos de muy pocas palabras. Excepto yo, que en varios aspectos soy distinta, pero bueno, en términos generales, somos de pocas palabras. Más escuchar que hablar. Más mirar que hablar. Más estar que hablar.
Casi nunca nos decimos que nos queremos. Casi nunca. Como dijo alguien una vez (P.M.), padecemos de corazón disléxico, el que hace justamente lo contrario de lo que siente. El que nunca dice que quiere cuando se lo piden o el que no llama por teléfono cuando lo esperan. El corazón disléxico es el que responde con ladridos cuando le confiesan entrega y el que no se da vuelta cuando lo llaman a gritos...
Lamentablemente así somos. Pero los quiero demasiado, nos queremos demasiado y muchas veces el corazón disléxico nos gana. Y nos criticamos. Y nos pegamos donde más nos duele. Y nos dejamos de hablar. Pero horas después se nos pasa. Y nos queremos. Y nos reimos. Y nos decimos que nos queremos sin palabras...



