cosas...

tu corazón está donde está tu tesoro. Y es necesario que encuentres tu tesoro para que todo pueda tener sentido.

miércoles, julio 26, 2006

Los cuatro



Vengo llegando de unos días en Buzios con mi family. Mi papá quizo que viajaramos los 4 a modo de despedida para mi. Ya decidieron que no me van a ir a visitar a Madrid. Ninguno de los dos. Mi hermano tal vez vaya. Ojalá.
En mi familia, por lo general, somos de muy pocas palabras. Excepto yo, que en varios aspectos soy distinta, pero bueno, en términos generales, somos de pocas palabras. Más escuchar que hablar. Más mirar que hablar. Más estar que hablar.
Casi nunca nos decimos que nos queremos. Casi nunca. Como dijo alguien una vez (P.M.), padecemos de corazón disléxico, el que hace justamente lo contrario de lo que siente. El que nunca dice que quiere cuando se lo piden o el que no llama por teléfono cuando lo esperan. El corazón disléxico es el que responde con ladridos cuando le confiesan entrega y el que no se da vuelta cuando lo llaman a gritos...
Lamentablemente así somos. Pero los quiero demasiado, nos queremos demasiado y muchas veces el corazón disléxico nos gana. Y nos criticamos. Y nos pegamos donde más nos duele. Y nos dejamos de hablar. Pero horas después se nos pasa. Y nos queremos. Y nos reimos. Y nos decimos que nos queremos sin palabras...

miércoles, julio 12, 2006

Yo amo



Llueve. Ya van varias horas de lluvia ininterrumpida. Como ya dije, me gusta la lluvia. Me encanta sentirla y escucharla. Y el olor a lluvia. Y las sopaipillas y la chimenea que vienen con la lluvia. Y la ventana llena de gotas. Y las inevitables goteras, con su respectivo balde u olla. Me gusta la lluvia, con todo, incluso con sus imperfecciones.
Lease imperfecciones, como las mismas goteras que ya dije, y obviamente me cargan los anegamientos, las inundaciones, las casas llovidas, las noticias en la tele llenas de agua por todas partes. Y también dije que me cargaba manejar con lluvia. Iba yo, entonces, manejando mi autito ayer por las mojadas y lluviosas calles de Santiago, feliz de la vida, de vuelta en mi casa, estaba yo esperando estacionamiento, cuando mi auto no partió más, ahí se quedó, sin señales de vida. La única señal, era la alarma que no dejaba de sonar (ojo, conmigo adentro). Todo este mal rato, por culpa de la lluvia. Mucha agua para tan poco auto.
La lluvia y yo, después de varios días de convivencia, y como todos, no tenemos una relación perfecta. Y así como a ratos hay chubascos ocasionales, en otros momentos hay truenos y relámpagos, o granizos. A veces, yo también odio un poco la lluvia y me dan ganas de no ver llover nunca más. Pero, como en toda relación, hay que saber superar las dificultades, no de la forma en que alguien gane o pierda, sino como compañeros de vida superando los obstáculos. Así que por eso, a pesar de haberme dejado en pana, sigo queriendo cada día más a la lluvia...

sábado, julio 08, 2006

Hoy lluvia; ayer, mala suerte


Me acosté y desperté con lluvia. No sé si llovió todo el rato, pero creo que no. Me encanta que llueva, me gustan las gotas en la ventana, el ruido, las nubes, todo. Anoche volvía a mi casa en mi cacharro un poco nerviosa por la lluvia, quizás eso puede ser lo único que me molesta de ella (ah bueno, y obvio que me cargan todas las casas llovidas y las inundaciones).
Iba yo en mi autito manejando hacia mi casita bajo la lluvia, nerviosa, porque las calles mojadas y los autos que pasan al lado, me asustan, pueden resvalarse o perder el control o qué sé yo, si con lluvia los accidentes son mucho más probables pues. Después de un rato decidí relajarme e ir despacito, y poner música de lluvia y cantar.
Ya estoy de vacaciones, hasta octubre (sí, en octubre empieza el semestre en España). Tengo muchas cosas que hacer, muchas películas que ver, muchas conversaciones que tener y muchos regaloneos, también.
El jueves fue mi primer y último día de colapso en el semestre. Todos los semestres tengo 1 día así, y pensaba que éste iba a ser la excepción, pero no. El miércoles en la noche lo presentía, pero presiento tantas cosas que después no son, que no hice caso. Colapsos académicos, colapsos tecnológicos, colapsos obvios de Murphy, torpezas producto del nerviosismo y descargas que terminan en peleas, etc... etc...todo salía mal, todo. Me sentía en una película ridícula como Bridget Jones, dónde todo le sale mal, si incluso algo nos parecemos: las dos de cara redonda, torpes y algo ridículas. Y las dos contamos a diario los cigarros fumados y los kilos bajados (o subidos en su mayoría).
Al final del día decidí reirme, ya era graciosa tanta mala suerte junta. Y lo más divertido de todo es que la mala suerte duró sólo el día jueves hasta las 23:59, porque el primer minuto del viernes, ya sentí que todo había cambiado, y empezaron a funcionar las cosas cómo tenían que funcionar. Definitivamente, ese jueves mi pié izquierdo decidió bajar antes de la cama que el derecho.
Lo bueno es que ese jueves ya terminó, estoy de vacaciones y veo la lluvia por mi ventana, que me encanta...El final de la película siempre es feliz.