I want to be famous
Hoy volví a sentir las ganas de ser famosa. Siempre que voy a un concierto o algo que involucre un escenario, me dan ganas de pararme allá arriba y ser yo la famosa. Ser yo la que provoque los aplausos y la euforia de los presentes.
Lo que más me hubiera gustado ser es ser la vocalista de un grupo, pop rock puede ser, pero lo importante es ser conocida y admirada. Pero lamentablemente tengo cero dotes musicales asi que esta opción de ser famosa queda descartada.
Mi segundo intento fue a través del baile, aunque digamos que no hay nadie tan famoso y admirado en el baile, salvo Yamna Lobos, pero claramente, no es la idea. Luego de casi 6 meses de clases de baile en la academia del señor Vallero todas las mañanas de los días sábado, decidí que no estaba dispuesta a sacrificar mi día de descanso en baile. Además ni siquiera lo hacía tan bien. Y para qué hablar sobre mi elasticidad. En dos palabras Im-presionante. Posibilidad dos: Descartada.
Mis posibilidades de ser famosa se estaban agotando, y mis ganas también.
Y descartando también cuando una periodista de Mega me pidió que le respondiera una pregunta para su nota, y yo acepté, obviamente podía ser mi trampolín a la fama, no había que desperdiciar la oportunidad y me sale con la preguntita: ¿cual es el jugador más mino del Mundial? Sin comentarios. Pero ya había dicho que sí.
A veces, cuando voy de mi casa a la u y de la u a mi casa y veo en el metro, los cuentos de Santiago en 100 palabras, me dan ganas de verme ahí. Tal vez puede ser la única opción de ver mi nombre en algún lugar público. Aunque hay que decirlo, no es para nada un trámite fácil. Verme en 2 por 1,5 mts, con un fondo de algún color fuerte, ojalá fucsia o calipso, y bajo un título así como la Vedette Celestial (cuento que leo casi todos los días, el que habla de la Virgen del cerro convertida en vedette), ver mi nombre: Celeste Montesinos, 1er lugar 2006. Porque para qué estamos con cosas, tengo un nombre como para ser famosa, como dice mi suegra. Así que algo tengo que hacer al respecto.
Ahora que estoy escribiendo, no sé bien por qué quiero ser famosa. Creo que sólo por el hecho de sentirme admirada, no sé. Porque no estoy para salir en ninguna portada ni de LUN ni de La Cuarta, ni para firmar autografos, ni para sentirme observada en cualquier parte. Bueno, quién sabe en qué terminaré. Tal vez sea la nueva Mercedes Ducci o aunque presiento que todos los que lean esto, piensan que estoy más cerca de convertirme en la nueva Jenifer Warner. Que sea lo que Dios quiera...

