cosas...

tu corazón está donde está tu tesoro. Y es necesario que encuentres tu tesoro para que todo pueda tener sentido.

miércoles, noviembre 29, 2006

Y tal ..y tal..

Enhorabuena tía!!...vamosshh...y tal y tal...y veeenga...quedemos para mañana....y el móvil y el piso y las cañas con limón y tal y tal...y lavapiés y los inmigrantes subsaharianos y los sudacas tal y tal ... y Sol y Atocha y Cibeles...y cada domingo El Rastro...o comprar libros en fnac...o vitrinear por Preciados...y cada día intentar colarse a las cercanías, para ir gratis a la Pontificia Universidad de Comillas... y llegar a la nada....y ver tanques de guerra mientras espero el tren de vuelta al piso... (sólo entrenamiento militar...la primera vez que los vi casi morí, pensé que España estaba en guerra y yo ni me había enterado)...y tal...y concentrarme en Shakti...y en el Pranayama para poder doblarme entera y conectarme con mi yo interno...y cocinar y ver al vecino cocinando a 2 metros míos...y sonreirle...y pedirle después un sacacorchos e invitarlos a una fiesta en el piso...y tal...y salir a la calle y morirme de frío y entrar al metro de Madrid y remorirme de calor...y asi... y eso.... y desarrollar la tolerancia y darme cuenta de todo lo que nos queremos entre nosotras...y lavar platos y pensar en qué vamos a cocinar hoy...y después de comer qué hacer...podemos ir a ver El Laberinto del Fauno o Vete de Mi o Cabeza de Perro a la antigua filmoteca....o podemos ir de tapas y copas a la plaza Santa Ana...o a los mil chinos...o a pasear por El Retiro, si llueve, podemos comer churros con chocolate y tal...y tatareamos las canciones de Mecano que vamos a escuchar mañana en el musical de Nacho Cano y nos sentimos unas europeas más...vestirnos bien way...y apurarnos para alcanzar el último metro para llegar a Tribunal o Sol u Opera o dondequiera que sea...y planear los siguientes días...y pensar en todo lo que me gusta esta ciudad y pensar en quién soy...y en quién quiero ser...y tal y tal...

viernes, noviembre 10, 2006

Lavapiés, libros y un año más..

Ayer terminé de leer mi segundo libro desde que estoy acá. Mi protagonista, en el último capítulo inventado por Vargas Llosa, vivía en Lavapiés. Un barrio de Madrid vecino al mío. Lavapiés, como dice en el libro, representa la geografía humana del planeta. “Al caminar por sus calles se encuentra uno en una Babilonia en la que conviven mercaderes chinos, paquistaníes, lavanderías y tiendas hindúes, saloncitos de té marroquíes, bares repletos de sudamericanos, narcos colombianos y africanos y por doquier, formando grupos en las esquinas, cantidad de rumanos, yugoslavos, moldavos, dominicanos, ecuatorianos, rusos y asiáticos”, cuenta el escritor. Lavapiés es un barrio especial. Mi nueva amiga chilena, la Carola, vive ahí. Y conversa de balcón a balcón con sus vecinos de arriba o de abajo, incluso con los del edificio del frente.
Estuve de cumpleaños. Cumplí 22. Primera vez que paso mi cumpleaños con tan poca gente, pero primera vez que me siento tan querida. Me llegaron muchos mails, muchos más de los que yo pensaba, deseándome feliz cumpleaños y diciéndome que me extrañaban mucho. Es verdad eso que dicen que cuando se está lejos se valora y se da cuenta de la gente que realmente vale la pena. Acabo de abrir mi mail y me encontré con las fotos de mi cumpleaños sin mi, que hicieron en Chile, me encantó, gracias!!.
Me pone muy feliz querer y ser tan querida. En Madrid, lo pase con la Coni, la Carola y mi mamá. Fue lindo, y muy rico. Y no me alcanzó mucho el tiempo para ponerme triste.
Mi mamá vino a acompañarme para esta fecha. Viajamos a pueblitos cercanos, Cuenca, Ávila y Salamanca. Recorrimos una y otra vez las callecitas del centro de Madrid. Regaloneamos y conversamos un montón. Y cuando se fue, quería irme con ella, quería volver a Santiago.
Ahora ando media sensible, echo mucho de menos. Nadie me dijo que esto iba a ser fácil.
El protagonista de mi libro, Travesuras de la niña mala, se pasaba el día en un café de la calle Ave Maria, el Café Barbieri, por el que yo he pasado varias veces. Cualquier día de estos quiero ir y sentarme en la misma mesa donde él se sentaba a trabajar. Y los domingos, igual que yo, iba con su mujer, al Rastro. Casi me sentí dentro del libro…